No hay que confundir una Startup con una versión pequeña de una empresa. Tiene unos valores completamente diferentes. Por un lado, la primera es una organización que se centra únicamente en encontrar un modelo de negocio que le permita crecer:

  • Aplicar un sistema de beneficios  escalables.
  • Encontrar un producto que llene un hueco del mercado actual.
  • Desarrollar un modelo de ventas sostenible en el tiempo.
  • Y contratar o asociarse con los mejores gerentes posibles.

Una vez construidos estos cimientos y realizada la transición de crecimiento, podríamos empezar a hablar de una gran compañía. Esta tiene unas preocupaciones muy diferentes, como pueden ser el equilibrio financiero, el rápido escalado etc.

Resumiendo, una Startup busca el modelo de negocio, y una gran compañía lo explota. Nos centraremos en la primera.

Una startup es una organización temporal cuyo único objetivo es encontrar un modelo de negocio que pueda repetirse y escalarse.

Steve Blank

Etapas de una Startup

Durante su evolución, una Startup puede o debe pasar por tres fases, cada una con un escenario y unas necesidades diferentes:

  1. Buscar una solución para una necesidad patente

O la búsqueda de un problema que sea solucionado con nuestro idea. Ambas direcciones son válidas, si cumplen satisfactoriamente el segundo paso:

  1. Testear en el mercado cómo encaja el producto planteado.

El resultado a este test lo darán nuestros presentes o futuros clientes, y lo dispuestos que están a pagar por la solución. Lo ideal es repetir estas dos fases con diferentes versiones del producto antes de ponerse manos a la obra, pivotar hasta que se de en el clavo (uno de los dogmas de la metodología Lean). Y una vez lo logremos, llega el momento de:

  1. Acelerar el crecimiento lo máximo posible.

Esto se consigue creando un sistema susceptible a aumentar los beneficios sin que los costes tengan por qué hacerlo, lo que se entiende como un sistema escalable.